
La red me sigue regalando gente sorprendente, de esas con la que vale la pena desandar parte del camino, un amigo de Luis Irles, Lobo Seadog, me preguntó por mis viaje a la Polinesia, en realidad “polinesia” suena muy grande para mi escasa experiencia en la tierras insulares, sobre todo para un hombre como él, que vive o vivió en Tahiti, (en alguna vida, sin lugar a duda fui de esas islas), pero en esta me conformé con Isla de Pascua, eso fue en el año mmm… 1983 cuando tenía apenas unos 20 años, (ósea ufff, miles de años atrás). Había terminado de estudiar administración hotelera y nos fuimos un grupo de amigas a la Isla de Pascua, me moría por Tahiti pero la “otra” estaba más cerca, siempre me imaginaba con un pareo de muchos colores vivos, descalza, mi pelo largo regado de flores y disfrutando de esa vida. ¡¡Sueños!!.
Llegamos 15 jóvenes ávidos de aventuras, apenas nos bajamos del avión nos colgaron un collar tupido de flores por un lado y otro de pepas de alguna fruta exótica, el aire nos abofeteo la cara con esa intensión frenética que te arroja la vida algunas veces, nos miramos y no podíamos creer, ¡¡estábamos allá!!, habíamos decidido arrendar una casa, no queríamos hoteles ni residenciales, queríamos estar ¡¡libres!!, éramos 14 mujeres y 1 hombre, se imaginaran…, ¡un hombre para 14! jaja, era nuestra mascota. Nuestra casa estaba ubicada a 200 mts. del ahu, mmm, no recuerdo su nombre pero inserto foto (más abajo) al lado de éste había una “casa” de piedra construida hace cientos de años, el lugar era sencillamente ideal, estábamos al lado de la nada, del silencio, del cielo cayéndose a pedazos en nuestros ojos inocentes, (todavía habíamos algunas inocentes, bueno, no por mucho más).
El tiempo estimado de permanencia eran dos semanas, como se imaginarán, ¡¡volaron!!. En esa época, y creo que no ha cambiado mucho, la Isla era simple en su construcción, casas sencillas, poco comercio, dos hoteles y algunas residenciales, muchos isleños que vivían del turismo y de los turistas, me explico verdad?, mucha sensualidad, muchos moais vigilándonos. Los paisajes eran sublimes, místicos, creo que de todos los lugares en los que he estado (que no son pocos) allá es donde pude conectarme mejor con el silencio. Una noche de luna llena mientras caminaba de la calle central hasta la casa, donde no había más luz que la de la luna se hizo un silencio tal que no pude moverme, a mi alrededor solo paisaje, un poco más allá las olas reventando abruptas y yo, y yo…, entiendes?, son esos momentos en que todo desaparece salvo la comprensión de ese sólo momento. Otro evento maravilloso fue cuando decidimos arrendarle caballos al dueño de la casa en que pernoctábamos, yo amo los caballos, me crié arriba de uno así que para mi eso sería una experiencia fantástica. Partimos muy temprano, algunas chillando porque les dolía todo, otras, disfrutando del momento, pasamos por cerros donde encontrabas de tanto en tanto unos oasis de frutas, siiii, crecían bananos donde se supone, que debes tomar solo lo que has de comer y seguir tu viaje, ¡comimos como si se fuera a acabar el mundo!, eran tan ricos, pequeños y muy dulces, en la noche dormimos en una cueva que salía a un acantilado (de no mucha altura) tendimos unas mantas, hicimos una fogata, pusimos unos pescados que había logrado pescar uno de los hijos de nuestro guía, el dueño de los caballos, (quiso ir con nosotras, ¿pensaría que nos arrancaríamos con los caballos?). Esa noche…, fue espectacular, el viaje termino en el volcan ranoraraku, los días que siguieron solo lograron enamorarme más del lugar, su gente, su simplicidad, su sensualidad, el silencio, anakena y esa mirada, esa mirada de los hombres más altos de la tierra que simplemente me enamoraron. Íbamos por dos semanas, me quedé seis meses, cuando llegué a Santiago conseguí de inmediato un trabajo en el hotel Hanga Roa, debía regresar a la Isla en dos semanas, eso si, no podía volver al “continente” en un año, me advirtio el Gerente, pero la vida es curiosa, en esa semana mi vida tomo otro giro, en los tres meses siguientes estaba en Dubai preparando mi matrimonio con un excéntrico árabe.
Como veras mi estimado Lobo, mi experiencia en la polinesia es muy limitada, pero tengo tan buenos recuerdos…., espero volver en un futuro no muy lejano.
Volcan Ranoraraku
Acá dejo un link donde salen fotos pequeñas y muy hermosas de la isla, es del hotel Hanga Roa http://www.hotelhangaroa.cl/sp/gallery.php


